El Protocolo Familiar: La Clave para la Continuidad y Éxito de la Empresa Familiar
Es común que en el seno de una familia surjan ideas de negocios que se concreten en proyectos, dando lugar a la creación de una empresa. Estas empresas reflejan la visión de sus fundadores y como cualquier emprendimiento, enfrentan desafíos que requieren una correcta gestión.
Las empresas familiares a lo largo de los años han sido objeto de estudio por muchas universidades de negocios en el mundo. Los retos adicionales que supone la integración del vínculo familiar al comercial han motivado la creación de diferentes modelos y teorías que buscan entender las particularidades de su funcionamiento.
En el presente artículo se abordarán esos retos adicionales que tienen las empresas familiares y las recomendaciones para su correcta gestión y subsistencia. Las empresas familiares tienen un gran impacto en la economía, pero a la vez tienen una tasa de mortalidad muy alta, las relaciones interpersonales tan cercanas de sus socios y el involucramiento afectivo de sus miembros hace casi imposible que el ámbito personal y empresarial se separen, y esto tiende a tener un impacto en el desarrollo del negocio.
En primer lugar, se debe dejar a un lado el paradigma de que empresa familiar es igual a un emprendimiento pequeño y de poco crecimiento, que sirve únicamente para la mera subsistencia del núcleo familiar; de hecho, “se estima que las corporaciones familiares consiguen generar ingresos superiores a ocho billones de dólares y superan la cifra de 24,5 millones de empleados alrededor del mundo” (Ruiz-Roso, 2023), teniendo por tanto un peso importante en la economía.
A la fecha existen grandes empresas familiares que han logrado gestionarse correctamente y trascendido en el tiempo de forma exitosa. Algunas de éstas son: Walmart, Ford, BMW y Toyota, todas grandes multinacionales que iniciaron como una empresa familiar y que a la fecha aún cuenta con una participación familiar importante ya sea en la gestión o en la propiedad.
Honduras no es la excepción, se estima que alrededor del 90% de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMes) son empresas familiares, por lo cual tienen un impacto significativo en la economía del país.
Sin embargo, no son muchas las empresas familiares que logran trascender generaciones y evolucionar a modelos de negocios más grandes y eficientes que permitan su continuidad y supervivencia en el tiempo. Apenas un tercio de las empresas familiares en el mundo llegan a la segunda generación, -es decir, a involucrarse los hijos de los fundadores en la toma de decisiones y/o gestión de la empresa-; de ese tercio, apenas el 10% sobrevive a la tercera generación, -que se trata de los nietos de los fundadores, es decir que los primos se incluyen dentro de las decisiones y/o gestiones de la empresa-; y de éstas apenas el 5% alcanza a la cuarta generación. (Bermejo, 2020)
La interacción del patrimonio, las relaciones mercantiles y las relaciones afectivas crea un escenario complejo, que requiere una correcta gestión desde el gobierno corporativo de la empresa. Esta interacción se explica en el Modelo de los tres círculos desarrollado por la Escuela de Negocios de Harvard en la década de 1970, que ilustra esos aspectos como tres círculos diferentes pero que se sobreponen uno al otro, creando un ecosistema complejo.
Este trinomio (empresa-familia-patrimonio) puede llegar a generar conflictos en algunos momentos cruciales de la vida de la empresa, particularmente en los relevos generacionales. Los conflictos tienen a agudizarse a medida que más generaciones se involucran en la propiedad y gestión de la empresa; ya que la visión del negocio no es la misma, el credo familiar tiene diferencias más acentuadas y los intereses no están tan armonizados como en la primera generación, lo que explica su alto porcentaje de fracaso.
Por ello, es importante que las empresas familiares creen un esquema de normas claras que permitan tener reglas de sucesión y valores empresariales bien definidos, ya que en una empresa familiar:
Es habitual que con el tiempo se pase de un modelo de propiedad muy concentrada a uno en el que esta se encuentre mucho más distribuida, de un solo líder a un escenario de multiliderazgo, algo que sería equivalente a pasar de gobernar con mayoría absoluta a hacerlo con mayoría relativa, donde el pacto y el consenso son necesarios. (Bermejo, 2020).
En ese sentido es necesario que las empresas familiares creen los instrumentos de gobernanza corporativa que le permitan a las nuevas generaciones tener lineamientos para sobrellevar situaciones de desacuerdo a través del consenso. De acuerdo con la quinta edición de la encuesta de empresa familiar de Deloitte, de los 791 directivos de empresas familiares encuestados en 58 países, apenas “poco más de la mitad cree que su empresa preparada para el futuro en términos de propiedad, gobierno corporativo y estrategia” (Deloitte, s.f.). En el caso de Honduras, de acuerdo al estudio realizado por el COHEP en colaboración de otras instituciones del país, se indica que de 253 empresas encuestas, de las cuales el 69.6% se encuentra en su primera generación y sólo el 0.12% se encuentra en la cuarta generación o más. Asimismo, apenas el 27.7% indicó que tienen un protocolo familiar. (COHEP, 2019).
El Protocolo Familiar es el instrumento idóneo para que las empresas familiares gestionen adecuadamente los posibles conflictos propios de su naturaleza. Éste se puede definir como:
Un documento que abarca temas relacionados al vínculo empresa – familia en donde se pone de manifiesto la asunción del compromiso de sus miembros de poner en práctica las reglas acordadas por la familia empresaria, siendo su fin último la continuidad y supervivencia exitosa del negocio familiar a través de lo largo de generaciones (Bringas, 2019).
Entonces, el Protocolo Familiar tiene como objetivo crear reglas de sucesión y gestión claras en la empresa, que permita el fortalecimiento de la Familia y el correcto funcionamiento de la empresa, armonizando la interacción entre el patrimonio, la familia y la empresa. Siendo un documento que se debe adaptar a las necesitades y particularidades de cada familia, por lo que debe ser un documento construido a la medida y de forma concienzuda.
La elaboración de un protocolo familiar es una labor compleja que consta de varias actividades, desde revisión del contrato societario, hasta reuniones y entrevistas con miembros de la familia, que permita comprender la situación familiar y anticiparse a conflictos potenciales.
Algunos aspectos que se recomiendan tomar en consideración para la creación de un Protocolo Familiar apropiado son:
a) Revisión al documento de constitución de la sociedad mercantil: Es necesario revisar el contrato societario, toda vez que el protocolo familiar no puede ser contradictorio a éste. Es común que el contrato societario sea un formato preestablecido que tiene poco que ver con la verdadera finalidad, gestión y organización de la sociedad mercantil y, por ende, al momento de crear normas de Gobierno y en particular el protocolo familiar, es un momento idóneo para revisarlo y adecuarlo.
b) Contratación de un Asesor externo: El protocolo buscará resolver conflictos reales o potenciales en la relación empresa – familia, por lo cual es esencial que la creación se coordinada con un asesor externo a la familia, que asumirá un rol imparcial, siendo un mediador que facilite los consensos. El asesor en ningún caso impondrá condiciones, sino que guiará a los miembros de la familiar hacia los acuerdos.
c) Visión integral y reflexiva de la situación familiar: Generalmente esta es una fase muy compleja y clave del proceso de creación del protocolo, porque requiere que los miembros de la familia hagan un estudio de su situación familiar y puedan identificar conflictos potenciales que se puedan llegar a dar en momentos críticos de la vida de la empresa; asimismo deberán poder llegar a concesos sobre la forma más adecuada de gestionarlos. Generalmente las situaciones conflictivas son:
- La incorporación de terceros, sacrificando su participación para obtener un mayor beneficio financiero.
- La asignación salarial de los miembros de la familia.
- Competencias de los miembros de la familia que se incorporarán a la empresa. Es decir, establecer una cultura de equidad en las oportunidades, relacionada a los méritos y aptitudes de los miembros de la familia.
- Las sucesiones y herencias.
d) Creación de un protocolo claro y dinámico que de lineamientos de sucesión y participación en la empresa familiar: Como se ha dicho el protocolo es un documento que se adapta a las particularidades de cada familia, es un documento a la medida; sin embargo, hay ciertos elementos esenciales que se recomiendan regular en este:
- Mensaje del fundador
- Visión, misión y valores de la empresa familiar.
- Remuneración: Pago de salarios, dietas, dividendos.
- Préstamos a familiares: Posibilidad de hacerlo y las condiciones para ello.
- Miembros: Reglas para definir la incorporación de futuras generaciones, familiares por afinidad (parientes políticos), incorporación de terceros diferentes a la familia, cargos que serán reservados al núcleo familiar.
- Patrimonio: Establecer reglas claras que diferencien las cuentas y patrimonio de la empresa y los personales de los miembros de la familia.
- Gestión de conflictos familiares – empresariales: Creación de asambleas familiares para poder gestionar situaciones que no estén contempladas dentro del protocolo.
En conclusión, las empresas familiares constituyen una de las fuerzas económicas más relevantes del mundo y Honduras no es la excepción; sin embargo, éstas presentan una tasa de mortalidad alta por la complejidad en la interrelación entre la familia, la empresa y el patrimonio. Por ello, es necesario crear un Protocolo Familiar que permita regular ese complejo ecosistema en el funciona la empresa familiar, con el objetivo que sobrevivan a los relevos generacionales, y a la vez procurar la consolidación del núcleo familiar.
La clave está en tomar acciones tempranas para establecer las reglas claras que permitan resolver una situación particular antes que se convierta en un conflicto que pueda perjudicar la actividad comercial de la empresa y socavar las bases de la familia.
Si tienes una empresa familiar y no cuentas con un protocolo familiar; en Lexincorp podemos asesorarte, ya que contamos con un equipo capacitado para ello. Para más información puedes comunicarte con nosotros al correo cpecorelli@lexincorp.com.
Escrito por: Carlos Pecorelli
