Las FinTechs

Retos y oportunidades dentro del marco jurídico guatemalteco

…El reto principal de la introducción de estas tecnologías a Guatemala es la falta de acceso de la población a las plataformas mismas…

Por Gonzalo Menéndez González | Socio, Lexincorp Central American Law Firm

En los últimos meses, se ha potenciado la importancia de realizar negocios en plataformas virtuales. Los bienes y servicios que han podido adaptarse con más agilidad a las condiciones de aislamiento social, confinamiento forzoso y voluntario, son los que no se han visto tan afectados por la pandemia. Esta realidad, nueva o no, es la que veremos prevalecer en nuestros futuros. Dentro de este marco, las llamadas FinTechs (tecnologías financieras), que consisten en las nuevas tecnologías que buscan mejorar y automatizar la entrega y uso de servicios financieros, se perfilan como el vehículo principal para desarrollar nuevas líneas de negocio.

En Guatemala, dentro del sistema regulatorio en el que se encuadran a los servicios financieros tradicionales, los límites y obstáculos son una realidad de los servicios que puede prestar un banco, por ejemplo. Entre éstos están los requerimientos de cumplimiento para evitar el lavado de dinero que han mantenido a la mayor parte de la población sin acceso a ser bancarizada, pues son muchas veces difíciles de cumplir para personas en lugares de baja inherencia estatal. Las transferencias monetarias por las que se hacen las tan importantes remesas familiares tienen un costo de comisión que impacta a quien las recibe. Y, para los negocios que necesitan de inversionistas, acudir a un banco para solicitar un crédito puede requerirles pruebas de rentabilidad que no tienen por el mismo hecho de no haber ni siquiera iniciado con sus proyectos, debido a los requerimientos de encaje que tienen dichas instituciones.

Allí es en donde entran las FinTechs. Por ejemplo, sirven como medios de pago (PayPal, por ejemplo), que puede presentar una alternativa viable de transferencia de dinero sin necesidad de pasar por un intermediario. También existen las plataformas de recaudación masiva de fondos (crowd funding) como GoFundMe.com, en las que cualquier persona con una idea puede presentarla al mundo para pedir financiamiento. Los inversionistas están involucrados directamente con el producto/servicio/causa que fondean y tienen información directa de los resultados. Distinto a la situación de un depósito en cuentas de ahorros o de fondos de inversión. No sólo ofrecen plataformas de medios de pago nuevos, también estructuras económicas distintas e independientes de cualquier país, como en el caso de las “bitcoins”, un sistema monetario totalmente basado en cadenas de bloque (Blockchains). Estas tecnologías además, se apoyan en el análisis de datos masivos (“Big Data”) que permite reunir información de una cantidad enorme de usuarios para ofrecer productos personalizados. En el caso específico de los servicios financieros, se han enfocado especialmente en los medios de pago y los asesores automáticos de inversiones (“robo-advisors”). El mercado se abre para profesionales con perfiles analíticos como matemáticos o estadísticos.

El reto principal de la introducción de estas tecnologías a Guatemala es la falta de acceso de la población a las plataformas mismas. Una computadora no está disponible de forma sencilla en los lugares más remotos de nuestro país. Sin embargo, en lugares con condiciones de pobreza similares como algunos países africanos, se ha salvado este obstáculo con tecnologías que se apoyan en mensajes de texto por celulares, permitiendo la bancarización de población con bajos ingresos económicos, pues aceptan depósitos hasta por menos de un dólar (https://www.mckinsey.com/industries/financial-services/our-insights/mobile-financial-services-in-africa-winning-the-battle-for-the-customer#).

Del otro lado de la moneda, para el consumidor el obstáculo puede ser la falta de certeza y seguridad, pues estas tecnologías en su mayoría se salen del marco legal que protege a los usuarios de los sistemas financieros.

La realidad es que nuestro futuro va hacia una mayor utilización de plataformas virtuales para desarrollar la vida misma y el manejo de los servicios financieros no puede quedarse atrás. Las instituciones tradicionales deben agilizar sus procesos y ofrecer a sus usuarios una mayor libertad de movimientos transaccionales que no necesiten de su presencia física en una sucursal. Los usuarios tendrán la oportunidad de elegir entre la seguridad brindada por instituciones reguladas y la rapidez y conveniencia de las plataformas virtuales no tradicionales.

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